Música: Pieza para 8 contrabajos, Stefano Scodanibbio
Narrador: (con la música en segundo plano): Sueño que estoy follando, sueño que estoy en pelotas nadando en un lago, sueño que toco el contrabajo… Sueño con todo lo que ya no puedo hacer. Eso me dijo Stefano, a la sombra de un olivo en Pollenza, desde una silla de ruedas que acababa de hacer suya y que él consideraba una ofensa, el peor de los agravios para quien vivió pura y exclusivamente para vivir.
Nunca dijo nada acerca de aquella silla de ruedas, pero su gesto, el gesto de disgusto, esa cara de mala hostia que solo a Stefano se le ponía cuando se le cruzaban los cables, era elocuente sin necesidad de paroxismos.
Su silla de ruedas era una ofensa hacia la vida entera, empezando por los dioses homé ricos y hasta la fecha; y era a su vez un agravio particular hacia su-propia-vida-entera, hacia sus recuerdos, ese pasado embriagado de experiencias de Stefano. Un insulto al gozo de rememorar, porque ¿cómo iba él a invocar nada desde una puta silla de ruedas sin convertir en horribles incluso los recuerdos má s luminosos?
Stefano desafiaba lo inabarcable que tiene vivir, creía que podía agotar la existencia, que si el aprendizaje es infinito la curiosidad tambié n, y que el asombro era incombustible.
Cuando supo que la cosa no tenía cura, se fue a morir a Cuernavaca, desde Italia. Un viaje de mierda en toda regla.
Voz de Al Pacino en El padrino: “You aren´t lucky”…
Narrador: tengo todos los defectos que un hombre puede tener y sin embargo nunca hasta ahora sentí envidia. Veo a la gente que camina, que cruza la calle, que sube al autobús y los envidio a todos y los odio.
Voz de Al Pacino: “You aren´t lucky”…
Narrador: “Tú no tienes suerte”… es la voz de Al Pacino en la escena donde se planta en La vegas con la intenció n de comprar un casino a un propietario que no tiene la menor intención de venderlo. ¿Por qué te voy a vender el Casino? pregunta Mou Green. Y la respuesta es tan, pero tan subjetiva y caprichosa, que acaba convirtiéndose en una verdad profética:
Voz de Al Pacino: “You aren´t lucky”…
Narrador: Hoy tuve visiones: fuego en los árboles, corzos quietos, medias de mujer en piernas de mujer y medias de mujer en patas de caballos de carreras en el hipódromo antes de competir, monos con medias de mujer brincando de árbol en árbol, Cassius Clay danzando sobre el ring con medias de mujer y por supuesto Adolf Hitler en una arenga a la masa -donde generalmente se le ve de cintura para arriba- con medias de mujer.
Voz de Jorge Luis Borges: es asombroso el hecho de que cada mañana nos despertemos cuerdos o relativamente cuerdos, digamos, después de haber pasado por esa zona de sombra, por esos laberintos de los sueños.
Narrador: Jorge Luis Borges … Borges dijo que le resultaba asombroso que cada mañana despertemos cuerdos y no locos luego de haber soñado.
Música: Johannes Brahms: Es ist ein Ros’ entsprungen en la interpretación de Martin Schmeding. ( duración 3.18 minutos) Como a los 15 segundos de la música, entra la voz de Lars.
Narrador con la música de fondo: …Johannes Brahms… De un lado tenemos el amor propio; del otro, tenemos la eterna fantasía de trascender el amor propio y amar.
Pero Los Otros no se dejan querer.
Tal es su ansia de amor, que no se dejan querer.
Gracias a este pequeño defecto de fabricación del ser humano, la industria farmacéutica hace su agosto un año sí y otro también.
Las pasión, rehén de la así llamada “ciencia química”… Pienso que empezó ya en la Grecia antigua, con venenos y mejunjes del estilo, con fines lucrativos o para sacar tajada política.
Música: Brahms para órgano. Herzlich tut mich verlangen, en la interpretación de Martin Schmeding.
Voces de dibujos animados cuando dicen “Thats all, my friends”
Narrador: (continúa la música de Brahms debajo) Esto es lo que ocurre con un sonido cuando pasa por una cabeza revuelta o un alma turbulenta o como se dice coloquialmente “por una persona que está atravesando un mal momento”:
Voz de los dibujos animados cuando dicen “Thats all, my friends” pero distorsionada, repetida, ralentizada, acelerada, entrecortada. Siempre con Brahms debajo.
Música: guitarra de juguete de Juan Navarro
Narrador: El hospital es el peor lugar para un enfermo. No le dejan descansar. No le dejan dormir. Le alimentan mal. Una persona sana enfermaría rá pidamente.
Música: guitarra de juguete interpretada por Juan Navarro
Narrador: Lo llevan de un lugar a otro sin decirle lo que le van a hacer… El enfermo no es posiblemente un experto en medicina, pero el cuerpo que tratan es ÉL y sabe mejor que nadie có mo funciona y có mo no funciona.
Esto lo escribió Esteve, mientras presentía que moriría y al mismo tiempo que esperaba un milagro. Lo escribió en los tiempos muertos del hospital, qué risa la frase: “los tiempos muertos del hospital”. Luego de escribir esto, Esteve murió .
Voz de Al Pacino: “You aren´t lucky”…
Música: David Lynch, fragmento esperpéntico sobre “los vecinos” de uno de sus cortometrajes.
Voz: Ese era David Lynch, le gusta hacer cortometrajes y salir de actor haciendo el tonto. “Los vecinos”… uno no elige a sus vecinos, en realidad uno no elige nada importante; eliges como mucho los dos sabores del helado o el barrio para vivir, pero a la gente que te rodea no la puedes elegir, aunque estés convencido de lo contrario.
Narrador: El compañero de habitación en el hospital suele tener demasiadas visitas. Estalla la cabeza. Despué s enciende la televisió n y se traga cualquier cosa a pleno volumen.
Estalla la cabeza.
Es de noche: cortan el agua, arreglan las cañerías. Máquinas, sierras, martillos. La noche no es un buen momento para dormir (tampoco el día).
Enfermeras con tacones que percuten por todo el pasillo una y otra vez.
Termómetro cuando quizá se entra en un sueño o se podría entrar.
He salido a saludar al sol cuando aparecía por detrás del mar.
El compañero de habitación dice sus últimas palabras; se las dice a su mujer: quiero desayunar. Minutos después, cuando llega el desayuno, está muerto.
Le quitan todos los tubos, suero, respiración asistida y lo tiran todo al cubo de basura. Sus últimas palabras: quiero desayunar. Su despedida: quierondesayunar.
Ahora que se ha ido, noto su ausencia.. se quejaba todo el día y toda la noche, tosía, el ruido de la respiración asistida…Pero ahora quisiera que siguiera aquí. Tengo suerte. Tarde tranquila, primera quimioterapia. Puedo mentalizarme, concentrarme: todo lo que me va a entrar por vía intravenosa me va a hacer bien, voy a extinguir las células imperfectas y no voy a tener efectos secundarios, lo voy a tolerar, no voy a vomitar, ni siquiera se me va a caer el pelo…
Esto también lo escribió Esteve, en el hospital, mientras soñaba con un milagro y al mismo tiempo se apagaba.
Seguramente, en el delirio de las ú ltimas horas, Esteve visitó paisajes como los que Herzog añora.
Voz de W. Herzog en la película Tokyo ga de W. Wenders: “ya no hay pasisajes claros, ya no hay nada claro, etc…” en alemán original.
Narrador: Era la voz de Herzog en el filme de Win Wenders, “Tokyo Ga”. Mientras lo veía, me convencía de que para vagar eternamente, las almas exigirían como mínimo paisajes tales como los que Herzog evoca.
Pero más tarde, por la noche, cuando intentaba leer y no podía leer, pensé lo contrario: si los infiernos estaban tantas veces representados en la iconografía primitiva y renacentista y nuestras ciudades no son sino infiernos imperfectos o proyectos a pequeñ a escala del infierno, su razón tendrían, su atractivo tendrían.
Música: Brahms para órgano. Herzlich tut mich verlangen, en la interpretación de Martin Schmeding.
Narrador: Ya van dos muertos en lo que llevamos de programa de radio y demasiada música de órgano. El primero, mi amigo Stefano Scodanibbio, compositor y contrabajista. Y luego el escritor y director de teatro Esteve Graset, no llegamos a ser amigos, pero nos respetábamos. Stefano murió en enero de 2012. Esteve en1996.
Música: lluvia- granizo de lluvia-piedras
Narrador: Ésta es una lluvia de piedras cayendo sobre las ramas y las hojas de los árboles, el día del 84 cumpleaños de mi madre, el 18 de mayo de 2013, lo grabé asomándome a la ventana de casa.
Música: octeto de contrabajos, Stefano Scodanibbio
Narrador: ¿Dónde estás? Le escribí por email a Stefano. En China, doy una master class. Vale, pero es que llevas un mes y pico en China, parece mucho para una master class. De China a Egipto. De Egipto a Los Ángeles. De Los Ángeles a México. Se estaba despidiendo de los lugares que amaba. Meses más tarde, bajo aquel olivo, desde aquella silla de ruedas, me confesó que el viaje a China era en realidad para visitar un centro de medicina alternativa que ofrecía curación a la esclerosis múltiple que padecía.
Se trataba de un balneario roñoso donde prometían a la gente la curación a base de cuencos de té sucio y de oraciones.
Me dijo que más allá de ver como le estafaban, la estadía en aquel antro le sirvió para reconocer todas las fases de su enfermedad en los otros pacientes. Vio el calvario que padecería en un futuro si no acababa de alguna manera antes y por su propia mano.
Tenían el control sobre su desesperación, llevaban su desesperación hasta un cajero automático y le hacían teclear su número secreto. Todo era espiritual.
Música: Voz de Fassbinder en el filme Atención a esa puta tan querida: “un Cuba libre, por favor” (en español dicho por Fassbinder)
Narrador: Este es Fassbinder intentando hablar español… es muy divertido:
Música: Voz de Fassbinder en el filme Atención a esa puta tan querida: “un Cuba libre, por favor” (en español dicho por Fassbinder)
Narrador: Y ahora, el sonido del amor:
Música: sonido de pasar la página de un libro
Narrador: Y ahora, el sonido de la muerte o “el último sonido”:
Música: sonido de pasar la página de un libro
Narrador: Y ahora, el sonido de pasos sobre una nube con la forma de dos perfectas/imperfectas tetas operadas, con la cicatriz oculta, tetas marcadas, carne-de venta-al-público-
Música: sonido de pasar la página de un libro
Narrador: y ahora, el sonido de la verdad:
Música: hielo en un vaso de whisky
Narrador: y para terminar, escucharemos la respiración de una flor:
Música: Silencio. Pausa de 6 segundos.
Narrador: Nunca odié. Lo que me lleva a pensar seriamente que jamás amé .
Música: ruido de nueces que se rompen con un cascanueces y otra vez el mismo tema para órgano de Brahms
Narrador: Nueces. Diminutos cerebros secos. Europa: toneladas de nueces transportadas en camiones y trenes de mercancías. Mozart es infinitamente más grave que Bach, solo que nadie quiere reconocer el dolor bajo la simulación festiva.
Por la nuez resquebrajada y seca corre un hilo de sangre, un arroyo escarlata.
La palabra sinsentido no debería existir. Todo tiene un sentido carente de sentido.
Yo no tendría que ocuparme de esto ahora, debido a que no me pagan. Quisiera decir un poema mío, pero solo si me prometé is taparos los oídos.
El poema dice: padres e hijos, no lleváis la misma sangre, (la sangre es la experiencia). Transfusión de experiencias: dopaje.
Música: fragmento de la obertura de Cossi fan tutte
Narrador: Cossi fan tutte o cómo es posible hacer música sublime a partir de una literatura de mierda.
Música: octeto para contrabajos de Stefano Scodanibbio
Narrador: Stefano me preguntó qué haría yo en su lugar, puesto que él le daba vueltas al suicidio. Fumá bamos los puros que me encargó que le trajese de España, la caja de 25 Partagás Short. Y bebíamos grapa. Lloró y dijo, en un perfecto mexicano: es por la “pinche” bebida… No se permitía llorar, tenía que culpar a un insignificante vaso de grapa, con la que apenas se había mojado los labios ya que no podía casi beber. ¿Y tú que harías? insistió . Ahora es cuando necesito que me dejes el revólver que tienes en tu casa, pero no quiero dejar todo sucio, manchado, me dijo. Me sentí un idiota total.
Para acabar, me gustaría pasar a la cara B del disco de la muerte, que es la vida. Y dejaros con una canción que canturrea el protagonista de la película Vivir, de Kurosawa, columpiá ndose en un parque para que jueguen los niños. Cae la nieve y es de noche.
Música: canción final de “Vivir” de Kurosawa